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lunes, 6 de septiembre de 2010

En Italia una moderna tecnología inalámbrica, creada por un equipo de ingenieros italianos, reemplaza a los campaneros. Para hacer sonar las campanas, hay que apretar un botón de un smartphone


 El mecanismo en el que está montada la campana, se conecta a un motor. El motor, a su vez, está dirigido por un panel electrónico que puede colocarse dentro de la iglesia o simplemente en la pantalla de un móvil. De esa manera se puede poner en acción las campanas, el reloj de torre, así como otros aparatos.

La tecnología punta entra en la iglesia



“Vimos a menudo como los sacerdotes usan iPhone y decidimos dar a la nueva generación de pastores la posibilidad de controlar todo lo que pasa en sus parroquías. Se puede hacer desde cualquer parte del globo”, afirma el representante de la compañía, Giorgio Campiotti.



La idea de la reforma de los campanarios se le ocurrió al director de una compañía que se dedica a la restauración de antiguas campanas. Carlo Rubagotti empezó con el ‘experimento’ en su ciudad natal, Chiari. Actualmente, el repertorio de la iglesia local cuenta con 140 melodías en formato MP3, que la computadora convierte en música de campanas.



Aquí las campanas suenan cada 15 minutos para marcar el tiempo, además de ofrecer una melodía más larga al mediodía y a las 6 p.m. Teniendo en cuenta la reducción que afecta cada año al número de sacerdotes en las pequeñas ciudades y localidades italianas, ahora este trabajo se puede realizar con la ayuda de las altas tecnologías.



Sin embargo, no es el primer caso en el que las tecnologías del futuro se aplican a un sector tan tradicionalmente conservador como suele ser la religión. Internet, el correo electrónico, los teléfonos móviles o Skype ayudan en los últimos años en la actividad de las órdenes y confesiones religiosas.



La Iglesia Ortodoxa Rusa, así como el Vaticano, ya hace mucho que se hicieron con sus propios sitios web. Muchos portales religiosos, además de la información, ofrecen servicios eclesiásticos on-line. Por ejemplo, en varios sitios web en la zona de la red de habla rusa se pueden encargar oraciones por el reposo eterno o por la salud.

Asimismo se puede pedir a los sacerdotes por el correo electrónico la absolución de los pecados o de la bendición. Y una iglesia luterana de noruega incluso promete la salvación del alma: el 'parroquiano virtual' lee una oración especial en la página web y pincha el botón ‘ok’ para conseguirla.



Además de los portales para los ortodoxos o católicos, existen sitios web para mahometanos. En uno de ellos (www.islam.ru) el usuario incluso puede convertirse al Islam, solamente recitando la shahada –la declaración de fé en Allah y la profecía de Mahoma- en árabe o cualquier otro idioma, tecleando su nombre y pinchando el botón “Abrazo el islám”.



La postura oficial de las Iglesias acerca del Internet es bien conocida. El Vaticano reconoce toda clase de actividad religiosa en la Red, salvo la absolución de los pecados, como divina. La Iglesia Ortodoxa rusa tiene una postura similar. Además, Internet se considera como un buen instrumento para propugnar la fe y la conversión al cristianismo. Ya en 2003 los católicos incluso propusieron que uno de los santos, San Isidoro de Sevilla, sea el patrón de la red mundial.



Igualmente, Santa Tecla, la patrona de Tarragona (España), que también fue propuesta para ocupar el mismo puesto en el santoral, se considera la patrona de los internautas, por lo menos catalanes (www.santatecla.org). Protege a las computadoras de los usuarios de los virus informáticos y es misericordiosa con los que envian correo basura pero se confiesan, así como con los que usan  programas informáticos sin licencia.



La gente va dominando las tecnologías modernas, pero es poco probable que esto inflyua en la religión. Cualesquiera que sean los avances de la ciencia y la tecnología, es decir, del intelecto, será la fe la que seguirá guiando a muchos por la vida

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